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    The Poems of Octavio Paz

    Page 27
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      5.

      Ahora tienes la forma de un puente

      Bajo tus arcos navega nuestro cuarto

      Desde tu pretil nos vemos pasar

      Ondeas en el viento más luz que cuerpo

      En la otra orilla el sol crece al revés

      Sus raíces se entierran en el cielo

      Podríamos ocultarnos en su follaje

      Con sus ramas prendemos una hoguera

      El día es habitable

      6.

      El frío ha inmovilizado al mundo

      El espacio es de vidrio El vidrio es de aire

      Los ruidos más leves erigen

      súbitas esculturas

      El eco las multiplica y las dispersa

      Tal vez va a nevar

      tiembla el árbol encendido

      Ya está rodeado de noche

      Al hablar con él hablo contigo

      Objetos y apariciones

      A Joseph Cornell

      Hexaedros de madera y de vidrio

      apenas más grandes que una caja de zapatos.

      En ellos caben la noche y sus lámparas.

      Monumentos a cada momento

      hechos con los desechos de cada momento:

      jaulas de infinito.

      Canicas, botones, dedales, dados,

      alfileres, timbres, cuentas de vidrio:

      cuentos del tiempo.

      Memoria teje y destejo los ecos:

      en las cuatro esquinas de la caja

      juegan al aleleví damas sin sombra.

      El fuego enterrado en el espejo,

      el agua dormida en el ágata:

      solos de Jenny Lind y Jenny Colon.

      «Hay que hacer un cuadro—dijo Degas—

      como se comete un crimen.» Pero tú construiste

      cajas donde las cosas se aligeran de sus nombres.

      Slot machine de visiones,

      vaso de encuentro de las reminiscencias,

      hotel de grillos y de constelaciones.

      Fragmentos mínimos, incoherentes:

      al revés de la Historia, creadora de ruinas,

      tú hiciste con tus ruinas creaciones.

      Teatro de los espíritus:

      los objetos juegan al aro

      con las leyes de la identidad.

      Grand Hotel Couronne: en una redoma

      el tres de tréboles y, toda ojos,

      Almendrita en los jardines de un reflejo.

      Un peine es un harpa

      pulsada por la mirada de una niña

      muda de nacimiento.

      El reflector del ojo mental

      disipa el espectáculo:

      dios solitario sobre un mundo extinto.

      Las apariciones son patentes.

      Sus cuerpos pesan menos que la luz.

      Duran lo que dura esta frase.

      Joseph Cornell: en el interior de tus cajas

      mis palabras se volvieron visibles un instante.

      Vuelta

      A José Alvarado

      Mejor será no regresar al pueblo,

      al edén subvertido que se calla

      en la mutilación de la metralla.

      Ramón López Velarde

      Voces al doblar la esquina voces

      entre los dedos del so sombra y luz

      casi líquidas Silba el carpintero

      silba el nevero silban

      tres fresnos en la plazuela Crece

      se eleva el invisible

      follaje de los sonidos Tiempo

      tendido a secar en las azoteas

      Estoy en Mixcoac En los buzones

      se pudren las cartas Sobre la cal del muro

      la mancha de la buganvilla aplastada por el sol

      escrita por el sol morada caligrafía pasional

      Camino hacia atrás hacia lo que dejé

      o me dejó Memoria

      inminencia de precipicio balcón

      sobre el vacío Camino sin avanzar

      estoy rodeado de ciudad Me falta aire

      me falta cuerpo me faltan

      la piedra que es almohada y losa

      la yerba que es nube y agua

      Se apaga el ánima Mediodía

      puño de luz que golpea y golpea

      Caer en una oficina o sobre el asfalto

      ir a parar a un hospital la pena de morir así

      no vale la pena Miro hacia atrás

      ese que pasa ya no es sino bruma

      Germinación de pesadillas

      infestación de imágenes leprosas

      en el vientre los sesos los pulmones

      en el sexo del templo y del colegio

      en los cines impalpables poblaciones del deseo

      en los sitios de convergencia del aquí y el allá

      el esto y el aquello en los telares del lenguaje

      en la memoria y sus moradas

      pululación de ideas con uñas y colmillos

      multiplicación de razones en forma de cuchillos

      en la plaza y en la catacumba

      en el pozo del solitario

      en la cama de espejos y en la cama de navajas

      en los albañales sonámbulos

      en los objetos del escaparate

      sentados en un trono de miradas

      Madura en el subsuelo

      la vegetación de los desastres Queman

      millones y millones de billetes viejos

      en el Banco de México En esquinas y plazas

      sobre anchos zócalos de lugares comunes

      los Padres de la Iglesia cívica

      cónclave taciturno de Gigantes y Cabezudos

      ni águilas ni jaguares los licenciados zopilotes

      los tapachiches alas de tinta mandíbulas de sierra

      los coyotes ventrílocuos traficantes de sombra

      los beneméritos el cacomixtle ladrón de gallinas

      el monumento al Cascabel y a su víbora

      los altares al máuser y al machete

      el mausoleo del caimán con charreteras

      esculpida retórica de frases de cemento

      Arquitecturas paralíticas barrios encallados

      jardines en descomposición médanos de salitre

      baldíos campamentos de nómadas urbanos

      hormigueros gusaneras ciudades de la ciudad

      costurones de cicatrices callejas en carne viva

      Ante la vitrina de los ataúdes Pompas Fúnebres

      putas pilares de la noche vana

      Al amanecer

      en el bar a la deriva el deshielo del enorme espejo

      donde los bebedores solitarios

      contemplan la disolución de sus facciones

      El sol se levanta de su lecho de huesos

      El aire no es aire ahoga sin brazos ni manos

      El alba desgarra la cortina Ciudad

      montón de palabras rotas

      El viento

      en esquinas polvosas hojea los periódicos

      Noticias de ayer más remotas

      que una tablilla cuneiforme hecha pedazos

      Escrituras hendidas lenguajes en añicos

      se quebraron los signos

      se rompió

      atl tlachinolli

      agua quemada

      No hay centro

      plaza de congregación y consagración

      no hay eje dispersión de los años

      desbandada de los horizontes Marcaron a la ciudad

      en cada puerta en cada frente

      el signo $

      Estamos rodeados He vuelto adonde empecé

      ¿Gané o perdí? (Preguntas

      ¿qué leyes rigen éxito y fracaso?

      Flotan los cantos de los pescadores

      ante la orilla inmóvi
    l Wang Wei al Prefecto Chang

      desde su cabaña en el lago Pero yo no quiero

      una ermita intelectual

      en San Ángel o en Coyoacán) Todo es ganancia

      si todo es pérdida Camino hacia mí mismo

      hacia la plazuela El espacio está adentro

      no es un edén subvertido es un latido de tiempo

      Los lugares son confluencias aleteo de presencias

      en un espacio instantáneo Silba el viento

      entre los fresnos surtidores

      luz y sombra casi líquidas voces de agua

      brillan fluyen se pierden me dejan en las manos

      un manojo de reflejos Camino sin avanzar

      Nunca llegamos Nunca estamos en donde estamos

      No el pasado el presente es intocable

      A la mitad de esta frase . . .

      No estoy en la cresta del mundo. El instante

      no es columna de estilita, no sube

      desde mis plantas el tiempo, no estalla

      en mi cráneo en una silenciosa explosión negra,

      iluminación idéntica a la ceguera.

      Estoy en un sexto piso, estoy

      en una jaula colgada del tiempo.

      Sexto piso: marea y martilleo,

      pelea de metales, despeñavidrierío,

      motores con rabia ya humana. La noche

      es un rumor que se desgaja, un cuerpo

      que al abrazarse se desgarra. Ciega,

      religa a tientas sus pedazos, junta

      sus nombres rotos, los esparce.

      Con las yemas cortadas

      se palpa en sueños la ciudad.

      No estoy en el crucero: elegir

      es equivocarse. Estoy

      en la mitad de esta frase. ¿Hacia dónde me lleva?

      Retumba de tumbo en tumbo, hechos y fechas,

      mi nacicaída: calendario que se desmiembra

      por las concavidades de mi memoria.

      Soy el costal de mis sombras.

      Declive

      hacia los senos fláccidos de mi madre.

      Colinas arrugadas, lavadas lavas,

      llano de llanto, yantar de salitre.

      Dos obreros abren el hoyo. Desmoronada

      boca de ladrillo y cemento. Aparece

      la caja desencajada: entre tablones hendidos

      el sombrero gris perla, el par de zapatos,

      el traje negro de abogado. Huesos, trapos, botones:

      montón de polvo súbito a los pies de la luz.

      Fría, no usada luz, casi dormida,

      luz de la madrugada recién bajada del monte,

      pastora de los muertos. Lo que fue mi padre

      cabe en ese saco de lona que un obrero me tiende

      mientras mi madre se persigna. Antes de terminarse

      la visión se disipa: estoy en la mitad,

      colgado en una jaula, colgado en una imagen.

      El origen se aleja, el fin se desvanece.

      No hay fin ni principio: estoy en la pausa,

      no acabo ni comienzo, lo que digo

      no tiene pies ni cabeza. Doy vueltas en mí mismo

      y siempre encuentro los mismos nombres,

      los mismos rostros y a mí mismo no me encuentro.

      Mi historia no es mía: sílaba de esa frase rota

      que en su delirio circular repite la ciudad, repite.

      Ciudad, mi ciudad, estela afrentada,

      piedra deshonrada, nombre escupido.

      Tu historia es la Historia: destino

      enmascarado de libertad, estrella

      errante y sin órbita, juego

      que todos jugamos sin saber las reglas,

      juego que nadie gana, juego sin reglas,

      desvarío de un dios especulativo, un hombre

      vuelto dios tartamudo. Nuestros oráculos

      son los discursos del afásico, nuestros profetas

      son videntes con anteojos. Historia:

      ir y venir sin fin, sin comienzo.

      Nadie ha ido allá, nadie

      ha bebido en la fuente, nadie

      ha abierto los párpados de piedra del tiempo, nadie

      ha oído la primera palabra, nadie oirá la última,

      la boca que la dice habla a solas, nadie

      ha bajado al hoyo de los universos, nadie

      ha vuelto del muladar de soles. Historia:

      basurero y arco iris. Escala

      hacia las altas terrazas: siete notas

      desvanecidas en la claridad. Palabras sin sombra.

      No las oímos, las negamos, dijimos que no existían:

      nos quedamos con el ruido. Sexto piso:

      estoy en la mitad de esta frase: ¿hacia

      dónde me lleva? Lenguaje despedazado.

      Poeta: jardinero de epitafios.

      Petrificada petrificante

      Terramuerta terrisombra nopaltorio temezquible

      lodosa cenipolva pedrósea fuego petrificado

      cuenca vaciada el sol no se bebió el lago

      no lo sorbió la tierra el agua no regresó al aire

      los hombres fueron los ejecutores del polvo

      el viento se revuelca en la cama fría del fuego

      el viento en la tumba del agua

      recita las letanías de la sequía el viento

      cuchillo roto en el cráter apagado el viento

      susurro de salitre

      El sol

      anicorazol centrotal caledadoro se partió

      la palabra que baja en lenguas de fuego se quebró

      el cuento y la cuenta de los años

      el canto de los días fue lluvia de chatarra

      pedregal de palabras silabarios de arena

      gritos machacados talómordaz afrenoboz alrronzal

      caídos caínes neblinosos abeles en jirones

      sectarios sicarios idólatras letrados

      ladinos ladrones ladridos del can tuerto

      el guía de los muertos perdido

      en los giros del Ombligo de la Luna

      Valle de México boca opaca

      lava de bava desmoronado trono de la Ira

      obstinada obsidiana petrificada

      petrificante Ira

      torre hendida

      talla larga como un aullido pechos embadurnados

      frente enfoscada mocosangre verdeseca

      Ira

      fijeza clavada en una herida iranavaja cuchimirada

      sobre un país de espinas y de púas

      Circo de montes

      teatro de las nubes mesa del mediodía

      estera de la luna jardín de planetas

      tambor de la lluvia balcón de las brisas

      silla del sol juego de pelota de las constelaciones

      Imágenes reventadas imágenes empaladas

      salta la mano cortada salta la lengua arrancada

      saltan los senos tronchados la verga guillotinada

      tristrás en el polvo tristrás en el patio trasero

      podan el árbol de sangre el árbol inteligente

      Polvo de imágenes disecadas La Virgen

      corona de culebras El Desollado

      El Flechado El Crucificado

      El Colibrí chispa con alas

      tizónflor La Llama

      que habla con palabras de agua La Señora

      pechos de vino y vientre de pan horno

      donde arden los muertos y se cuecen los vivos

      La Araña hija del aire

      en su casa de aire hila la luz

      hila los días y los siglos El Conejo

      viento esculpido en el espejo de la luna

      Imágenes enterradas

      en el ojo del perro de los muertos caídas

      en el pozo cegado del origen to
    rbellinos de reflejos

      en el teatro de piedra de la memoria imágenes

      girantes en el circo del ojo vaciado ideas

      rojas verdes pardas enjambre de moscas

      las ideas se comieron a los dioses los dioses

      se volvieron ideas grandes vejigas de bilis

      las vejigas reventaron los ídolos estallaron

      pudrición de dioses fue muladar el sagrario

      el muladar fue criadero brotaron ideas armadas

      idearios ideodioses silogismos afilados

      caníbales endiosados ideas estúpidas como dioses

      perras rabiosas perras enamoradas de su vómito

      Hemos desenterrado a la Ira

      El anfiteatro del sol genital en un muladar

      La fuente del agua lunar es un muladar

      El parque de los enamorados es un muladar

      La biblioteca es una madriguera de ratas feroces

      La universidad es el charco de las ranas

      El altar es la tramoya de Chanfalla

      Los cerebros están manchados de tinta

      Los doctores discuten en la ladronera

      Los hombres de negocios

      manos rápidas pensamientos lentos

      ofician en el santuario

      Los dialécticos exaltan la sutileza de la soga

      Los casuistas hisopean a los sayones

      Amamantan a la violencia con leche dogmática

      La idea fija se emborracha con el contra

      El ideólogo cubiletero afilador de sofismas

      en su casa de citas truncadas

      trama edenes para eunucos aplicados

      bosque de patíbulos paraíso de jaulas

      Imágenes manchadas

      escupieron sobre el origen

      carceleros del futuro sanguijuelas del presente

      afrentaron el cuerpo vivo del tiempo

      Hemos desenterrado a la Ira

      Sobre el pecho de México tablas escritas por el sol

      escalera de los siglos terraza espiral del viento

      baila la desenterrada jadeo sed rabia

      pelea de ciegos bajo el mediodía rabia sed jadeo

      se golpean con piedras los ciegos se golpean

      se rompen los hombres las piedras se rompen

      adentro hay un agua que bebemos agua que amarga

      agua que alarga más la sed

      ¿Dónde está el agua otra?

      Nocturno de San Ildefonso

      1.

      Inventa la noche en mi ventana otra noche,

      otro espacio: fiesta convulsa

      en un metro cuadrado de negrura. Momentáneas

      confederaciones de fuego, nómadas geometrías,

     


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